Entradas de Febrero, 2010
Los Simpson, 20 años de Rock: Peter Frampton, Smashing Pumpkins y Sonic Youth
Homerpalooza, temporada 7. Otto la vuelve a liar y a causa de una de sus alucinaciones al volante del autobús escolar, éste acaba echo unos zorros. Con el vehÃculo descansando en un lugar mejor, son los padres quienes deben encargarse de llevar a los niños al colegio. Y Homer, que tiene tres, llena el coche con los suyos y con los amigos.
El problema llega cuando en la radio suena Mississipi Queen, el primer single de Mountain. Una música que parece gustar… Leer más.
THE STEEPWATER BAND & MARC FORD, Gijón, sala Acapulco, 27 de febrero de 2010
Algún detalle…#AMA
Espero que AMA os guste.
¡Hasta el próximo domingo!
Jonás sabe (Exposición permanente)
AMA es de San Sebastián y está formado por Borja Sánchez, Yon Vidaur, Jon Intxausti, Ander Vidaur y Javier Sánchez.
AMA empezó en noviembre de 2002 y en un principio eran tres. Ficharon por la discográfica Jabalina y publicaron su primer disco homónimo: AMA
Los caminos y las montañas
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Si no se oye, aquÃ.
Desde entonces, la formación inicial de trÃo que grabó su álbum de debut aumentó hasta… Leer más.
Nuevo tema de Killswitch Engage: ”My Obsession”
Desde NoiseCreep podéis escuchar “My Obsession”, nuevo tema que Killswitch Engage incluirán en el EP digital “God Of War: Blood & Metal”, un compendio de temas que Roadrunner Records publicará con motivo del lanzamiento de la tercera entrega del famoso videojuego. El EP se pondrá a la venta el 2…
Adelanto de Stephen Brodsky: ”Here In Spirit”
Desde el MySpace de Hydra Head Records podéis escuchar “Here In Spirit”, tema adelanto del próximo trabajo en solitario de Stephen Brodsky (Cave In). El disco llevará por tÃtulo “Here’s To The Future” y tiene prevista su publicación el 23 de marzo.
The Fall Of Troy [2002-2010]
The Fall Of Troy, a través de su vocalista Thomas Erak, han anunciado su separación en su página oficial. Podéis leer un fragmento de la nota traducida en el interior.
Adelanto de Poisonblack: ”Buried Alive”
Los rockeros góticos fineses Poisonblack han colgado en su MySpace el tema “Buried Alive” como adelanto de su nuevo trabajo, “Of Rust And Bones”, que se pondrá a la venta el 23 de marzo a través de Century Media Records.
The Brought Low
Heaven & Hell
“I’ve never taken vocal lessons. My early trumpet training and a fortunate talent for singing has always been enough for me. In the case of rock singing, I’ve always felt it was better to remain a bit untrained to maintain your individuality” - Ronnie James Dio dejando en pañales a unos cuantos.
Siempre os digo que soy un ignorante en cuanto a heavy metal y de cada tres post en cuatro hablo de heavy metal de una u otra manera. Ya lo sabéis, cuando tenÃa 13 años era un adorador de Iron Maiden y flipaba en colorines con el power metal europeo. Sobre todo con Hammerfall. Y sus horribles portadas, también. Dragones, mazmorras, elfas voluptuosas, el bien y el mal, dragones, me daba igual la temática, el caso es que molaban. Si era heavy metal me lo llevaba. Me compré el Angel of Retribution sólo porque era de Judas Priest y sabÃa que eran heavy metal. Creo que han pasado unos cinco años y sigo sin haberlo escuchado entero. De hecho sigo sin haber escuchado entero un disco de Judas Priest. Y qué decir de Manowar. Ese Warriors of the World fue amor a primera vista. Aquella cosa tan espantosamente hortera y aceitosa tenÃa que ser mÃa como fuese. Y asà a lo tonto me hice con una pequeña colección de heavy metal, más concretamente power metal. Luego estaban Metallica, Anthrax y Megadeth, pero eso es otra historia que no tiene nada que ver con esto. Nunca me he cansado de escuchar a los grandes del trash metal de los 80′, pero sin embargo todas las historias de fantasÃa y épica fantástico medievales al final me terminaron resultando indiferentes. Y eso que desde aquel entonces soy un adorador de los videojuegos de rol occidental para PC (Baldur’s Gate I y II, Dragon Age, Neverwinther Nights I y II, Gothic III, Icewind Dale I y II y un largo etcétera) ambientados en universos de fantasÃa medieval en los que escuchar a Joey DiMaio soltando sus discursos homobélicos -cosas como “We wear leather, we wear spikes, we rule the night, off with the lights, hear the screams!” provocaron sensaciones que jamás pensé que experimentarÃa- era el complemento ideal, pero fui perdiendo el interés. De hecho, toda esa rama del metal, salvo Manowar cuando hago flexiones mientras unto mi pecho en aceite, con el paso del tiempo desapareció.
Sigo siendo un jodido freak, pero ya no voy con una camiseta de un orco del Warcraft III por la calle, lo cual supongo que es un progreso en la azarosa tarea de ser respetado por el sexo opuesto. Sé que hay muchos estereotipos injustos sobre el fan medio del heavy metal, que aparece como un tipo con sobrepeso, amante de los videojuegos y en lÃneas generales un anormal. Puede que sea cierto. Pero si algo te enseña escuchar heavy metal desde que te empieza a salir barba es que puede que seas raro, pero los que te miran mal directamente son gilipollas. Cuando te gusta el heavy metal lo exteriorizas y es algo de lo que te sientes orgulloso. Yo iba con mi sudadera de Sepultura para que todo el mundo supiese que me gustaban Sepultura. Escuchar heavy metal te reafirma, hace que creas en ti mismo y que te sientas mejor contigo mismo. Pero el caso es que me americanicé por completo, empecé a escuchar a los clásicos del hard rock y otros estilos. Hay dos sendas, que son totalmente compatibles, pero el caso es que tome sólo una, la de Deep Purple y Led Zeppelin y de ahà al hard rock, al rock sureño y al heavy metal americano. Y la otra rama, la de Black Sabbath, la de Dio, la del fantasioso metal europeo, se quedó atrás. La verdad es que la temática me terminó por cansar. Y como soy tan peculiar, voces intocables como las de Ozzy, Bruce Dickinson o Rob Halford la verdad es que no me llegan. Reconozco que son únicas, pero no me transmiten nada. Y ya los grupos metaleros alemanes y escandinavos menos. Además, el metal moderno no me decÃa nada y sigo prefiriendo a los grandes del trash metal antes que a cualquier grupo actual. Al final llegué a un punto en el que pasaba supinamente de todo lo que tuviese una imaginerÃa y una portada que me pareciese pomposa. Esos discos en cuya portada aparecÃan castillos, dragones y espadas sólo me provocaban escepticismo. Y en parte siguen haciéndolo. Luego están Manowar, pero Manowar es un género en sà mismo, no cuenta.
Asà que Dio, quedaba lejos, lejos. Y los discos con Rainbow, lejÃsimos. Esa caligrafÃa gótica, esos arcoiris, ese puño saliendo de entre la tempesad en la portada del Rising, estaban en otro planeta que no era el mÃo. Claro que entonces no tenÃa ni idea y me guiaba por las portadas. Al final empecé a escuchar Black Sabbath a la fuerza, por vergüenza. Pero nada. Hasta que llegué a los discos con Dio. Entonces me di cuenta del error. Ahora adoro Rainbow, sus discos en solitario y por supuesto con los de Black Sabbath, y en especial con el brutal e histórico Heaven & Hell. Y con los de Rainbow, más. Sólo hacÃa falta desenredar el árbol genealógico entre las sagas Deep Purple y Black Sabbath para despejar el bosque y verlo todo claro. Porque el camino de Dio hacia Black Sabbath no fue sencillo ni previsible. 1979 fue un año muy difÃcil para nuestro pequeño gran héroe, que estaba metido en una pesadilla que jamás pensó vivir en el grupo que creó junto a Blackmore. El último disco de Rainbow hasta aquel momento habÃa sido el grandÃsimo Long Live Rock ‘N’ Roll, un trabajo por el que todas las bandas de la época se habrÃan matado por grabar, pero que no fue recibido por la crÃtica de una manera positiva y ante la avalancha de crÃticas Blackmore cargó contra Dio y se refugió en sus peculiares retiros espirituales, dejándole el muerto a Ronnie. Pasaron los meses y Blackmore decidió emprender una gira americana junto a bandas de AOR como Reo Speedwagon, para de paso endulzar los sonidos del arcoiris, hacer que el grupo fuese más comercial en un intento desesperado por conseguir el éxito que siempre le habÃa resultado esquivo en Estados Unidos, y, ya que estaba, redividir los beneficios a repartir, quedándose con un trozo cada vez mayor del pastel. Su actitud era cada vez más pedante con el resto del grupo y finalmente al teclista David Stone, al nuevo bajista, Bob Daisley, quien, qué pequeño es esto, pasarÃa al grupo de Ozzy Osbourne, y al propio Dio se les comunicó que Blackmore ya no contaba con ellos para Rainbow.
Pero mientras sucedÃa este dramón, la vaca más sagrada del heavy metal, Black Sabbath, se estaba autodestruyendo. No hacÃa falta ser muy inteligente para saber que Ozzy estaba ya completamente abducido por su mujer, que estaba decidido a seguir con su carrera en Estados Unidos rodeándose de mercenarios de lujo y que Iommi y compañÃa no necesitaban el permiso de nadie para empezar a buscar un nuevo vocalista para el grupo. Obviamente no podÃa ser un cualquiera ni un vulgar impersonator del Madman, tenÃa que tener personalidad y ser conocido por el gran público, pero tampoco podÃa tener una personalidad arrolladora que se llevase por delante al resto del grupo. Se pensó en Gillan, se pensó mucho en Coverdale, como hicieron los Young unos meses más tarde cuando falleció Bon Scott, y finalmente se pensó en Ronnie James Dio. Lo de Gillan se descartó por descabellado y porque su estilo no encajaba -sÃ, sé lo que pasó apenas un par de años después-, y Coverdale empezaba a saborear parte del formidable éxito que tendrÃa en los 80′, asà que se optó muy inteligentemente por la operÃstica y colosal voz de Dio, nacida para crear escuela en el metal. Mientras Blackmore empezaba a trabajar con el efÃmero Graham Bonnet en el nuevo material de Rainbow, Ronnie se adaptaba de manera formidable a los temas que habÃan compuesto Iommi, Bill Ward y Geezer Butler pensando en Ozzy. Dio los hizo suyos, aportó sus letras fantasiosas a la imaginerÃa Sabbath, y con la ayuda de un productor del calibre de Martin Birch, famoso por trabajar de manera ininterrumpida con cada trabajo de Deep Purple, Rainbow y Whitesnake durante los 70′ y parte de los 80′, amén de Gary Moore, Jeff Beck o Canned Heat, le dieron un revolcón al sonido Sabbath adaptándolo a la nueva década como nunca habrÃan imaginado. Contrarrestar la potencia de un Ozzy que contaba en sus filas con el guitar hero del momento, Randy Rhoads, y la invasión de la NWOBHM parecÃa imposible.
La grabación no fue sencilla debido a los problemas con el alcohol y las depresiones de Bill Ward que le forzaron a abandonar el grupo antes de la gira de presentación, tocando apenas en unos pocos conciertos, siendo reemplazado por Vinnie Appice y a las ausencias de Geezer, que se solucionaron con la aparición de Geoff Nichols, teclista y sustituto de Butler cuando no estaba disponible. El tour se presentaba muy negro, con un público que demandarÃa en buena lógica las canciones de Ozzy, que finalmente fueron readaptadas para que Dio pudiese intepretarlas de manera creÃble. Pese a todo, muchos fans dieron definitivamente la espalda a Black Sabbath y se inclinaron por seguir fieles a Ozzy. Blizzard of Ozz tuvo un éxito formidable, siendo cuadrúple platino en Estados Unidos, vendiendo más de tres millones más de copias que el nuevo comienzo de Iommi y Dio, que tuvo que conformarse con un disco de platino y un discreto éxito en el resto del mundo. Y esto es una de las mayores injusticias en la historia de la música, porque, amigos, este Heaven & Hell es una obra maestra del mejor heavy metal. Neon Knights tiene un inicio arrollador, que recuerda, todo hay que decirlo, a los Deep Purple de Speed King o Highway Star, pero que con la mágica y ampulosa voz de Dio y sus letras de reyes y dragones cambia la faz de Black Sabbath para siempre. Un temazo espectacular, directo e intenso, con un solo de Iommi que serÃa insuperable si fuese un poco más rápido, ya que da la sensación de que se queda un poco por detrás de la frenética base Ward-Butler. En todo caso, un inicio de álbum arrollador. De acuerdo, los puristas tienen razón, es más hard rock y menos heavy metal, pero salvo los talibanes de la época cegados por Ozzy, no hay quien se niegue ante esta maravilla. No se podÃa entrar en los 80’ con más fuerza y energÃa. De aquà en adelante vienen otros siete temas para gloria de fans tanto de la saga Dio como de la saga Black Sabbath.
De hecho Neon Knights fue la última pista que grabaron y la única en la que participó Geezer Butler, lo cual hace que el resultado final sea si cabe más meritorio. La intro acústica de Children Of The Sea y la delgada voz de Dio son señal del bestial cambio de ritmo con Ward aporreando y el riff seco y afilado de Iommi, a lo que hay que añadir el gran trabajo que hace al bajo Nicholls. Pura épica y tremendismo con un final acojonante, como el riff de Lady Evil. Iommi no estaba tan inspirado desde hacÃa un lustro -aunque suena más Blackmore que Iommi en los solos, o puede que sea que estoy completamente descolocado de tanto escuchar Rainbow, Black Sabbath y Deep Purple ultimamente-, Nicholls se pluriemplea de maravilla y por supuesto está la voz de Dio, insuperable. Lo siento por los fans de Ozzy, sé que son estilos totalmente opuestos, pero para mà no hay color. La intensidad y la musculatura que tiene el canijo no la tiene el Madman ni naciendo un millón de veces. Puede que él tenga una alarma antiaérea en la garganta, pero Dio tiene el cuerno de Thor, como se ve en la majestuosa Heaven And Hell, un tema lleno de matices y cambios de ritmo, con un Iommi desatado en una de las actuaciones de su vida, al igual que Dio, aportando una fuerza hercúlea a la canción. Un espéctaculo que demuestra que el heavy metal es algo más que vulgar ruido. Siempre entre el hard y el heavy, se suceden Wishing Well, la más pasada de revoluciones del álbum, una vez más con unas lÃneas de bajo sobresalientes y un Iommi experimentando con los nuevos horizontes y paisajes sonoros que le ofrece Dio. Pero los más puristas se verán recompensados con Die Young, en la que Dio una vez más está soberbio en un tema que está hecho a la medida de Ozzy, todo lo contrario que Walk Away, extrañamente Rainbow-Turner, y por fin Lonely Is The Word, volviendo a la raÃces con ese riff crudo y violento combinado con la teatralidad de Dio. Un disco sublime para todo aquel que quiera descubrir al grandÃsimo Ronnie James Dio.
VINCE NEIL: “Tattoos & Tequila”. Nuevo vÃdeo
Mis cinco #Canciones anti-stress (4)
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Seguimos con mi top five de esas canciones que te quitan el stress con su energÃa y que solo con oirlas tienes ganas de saltar, bailar o destrozar cosas jaja. En el número 4, The Hives con Supply and Demand. Y es que nadie como la banda sueca para quitar el stress. Sus canciones irradian energÃa y están llenas de riffs guitarreros, algo que para mi es casi esencial en el buen rock and roll. Quizá el cantante no sea el mejor cantante del mundo pero The Hives son fijos en mi ipod.
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